Existen días grises, tan grises como las nubes antes de una tormenta. tristes como un niño perdido, deprimentes como película independiente hipster americana.

Existen días en que no quieres nada, todo es más estúpido de la cuenta o más feo de lo que parece. Días en que peleas hasta con tu sombra, y ni la sombra te hace caso.

Días del feo revoloteado, de ropa descombinada, de sueño eterno, hambre de elefante, espejos con aumento.

Días en que todo te sale mal, hasta respirar.

Luego hay días sin ti, y esos son los peores, días que aunque estés no te siento, eres aire de paso y yo aquí, otra pieza más de esta máquina llamada vida, oxidada por tu descuido, agotada por tu indiferencia.

Hasta un día.