El 4 de octubre el 2009 me embarqué en una aventura, estudiar en un país lejos de mi familia y conocidos, con una cultura diferente, 6 horas de diferencia con mi país natal, 8 horas de distancia en un vuelo internacional y para colmo patrocinada por el Gobierno Domicano, y ahí está el punto.

Me remonto al 19 de agosto de ese mismo año, cuando en el Palacio Nacional, nuestro presidente y su grupo de Lambones personal físico, anunciaban orgullosamente el número de becarios de esta año, más de 1000 decían con buena voz, y 800 y pico son para España decían con aún más orgullo. Y ahí estábamos todos sentados, felices de poder compartir este momento con todos estos jóvenes dominicanos que querían un futuro mejor y que al mismo tiempo no sabían en lo que se metían, y es que, el hecho de que te llamen y te den la beca es una cosa, lo que viene después es LA verdadera prueba de vida, de esas que Jesús te pone en el camino para ver que lo que contigo.

A mí me gusta resumir el proceso de becas internacionales como el siguiente:

Paso 1: Depositar papeles en la SEECYT, ahora conocido como MESCYT.

Paso 2: Esperar la llamada.

Paso 3: convertirte en hombre/Mujer, pasando el MASO de trabajo.

He decidido contar aquí en mi blog lo que NO te cuentan de las becas internacionales. Ese lado oscuro por el que muchos pasamos, y seguimos pasando, pero que en cierto modo, al final… MUY final, vale (un poco) la pena.

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